Considerada
como la primera película sonora, El
cantor de jazz es todo un hito en la historia del cine, y su influencia en
posteriores producciones es, sin duda, enorme. Producida por la Warner Bros,
dirigida por Alan Crosland y estrenada el 6 de octubre de 1927, supone un punto
de referencia imprescindible en la evolución del lenguaje audiovisual.
El
padre de Jackie es un rabino judío que desea que su hijo continúe con la
tradición familiar y se convierta en la sexta generación de rabinos de la
familia Rabinowitz. Sin embargo, las aspiraciones de Jackie (Al Jonson) son
otras. Al enterarse de que su hijo está cantando en un café, el Rabino
Rabinowitz entra en cólera. Con los lloros de su madre y el rechazo de su
padre, Jackie abandona su casa para intentar convertirse en lo que sueña ser:
un cantor de jazz. La historia da un salto temporal y encontramos ya a Jackie
convertido en un hombre y, nuevamente, cantando en un café, aunque esta vez
como un personaje ya conocido entre el público. Allí se encuentra con Mary
Dale, con quien entabla una amistad y comienza a trabajar, consiguiendo grandes
éxitos. En un momento de gran fama le ofrecen la que puede ser la oportunidad
de su vida: cantar en un espectáculo de Broadway, lo que le supone volver a su
Nueva York natal. Al llegar, Jackie no duda en visitar a su familia. Su madre,
con quien se ha carteado durante todos esos años, lo recibe con gran alegría, y
Jackie interpreta para ella una canción que cantará en su nuevo espectáculo.
Las cosas cambian cuando llega el Rabino, quien sigue rechazando a su hijo, por
lo que Jackie se tiene que marchar de la casa. Días después el Rabino cae muy
enfermo, de manera que le va a ser imposible cantar en el Día de la Expiación,
uno de los días más importantes del calendario judío. Su madre le pide a Jackie
que vuelva a casa y sea él quien cante, asegurando que ese es el deseo de su
padre, y que es posible que, si así lo hace, la salud del Rabino mejore. La
ceremonia y el estreno del espectáculo de Broadway son a la misma hora, por lo
que Jackie se enfrenta ante el problema de decidir qué debe hacer. De esta manera
se plantea en la persona de Jackie el debate entre “el querer” y “el deber”,
entre uno mismo y la familia, entre las aspiraciones personales o el bien de
otros, que debe de resolver de la mejor manera posible.
A
pesar de contener el primer diálogo sonoro de la historia del cine, lo cierto
es que El cantor de jazz oscila entre
lo sonoro y lo mudo. El uso de intertítulos en la mayoría de los diálogos y
escenas, así como el uso de una “música de fondo”, extradiegética y sin ningún
tipo de sincronización nos refieren al cine mudo. No obstante, el uso del
sistema vitaphone, la sincronización de las canciones, la presencia de escenas
con música diegética e incluso el uso del silencio como elemento
cinematográfico nos acercan a las técnicas del cine sonoro que se desarrollara
en los años siguientes. El escaso desarrollo de dichas técnicas provoca que en
algunas escenas de la película se produzcan errores de sincronía entre la
imagen y el sonido.
El cantor de jazz fue un punto de
referencia clave para directores y productores en los años venideros. El éxito
de las canciones utilizadas en la película provocó que en toda obra cinematográfica
se buscara una excusa para que el protagonista o algún otro personaje
apareciese cantando, hecho que sería muy criticado posteriormente por algunos
compositores y críticos. Nos encontramos, por tanto, ante una de las películas
más importantes de los años 20 y, en general, de toda la historia del cine, que
contribuye con elementos propios a un desarrollo audiovisual que llega hasta
nuestros días.
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