domingo, 27 de octubre de 2013

"El cantor de jazz", por María Álvarez Sánchez


Título original: The jazz Singer.

Producción  y distribución: Warner Bros.

Dirección: Alan Crosland.

Música: Louis Silvers.

Género: ¿Dramático musical?

Protagonistas: Al Jolson,  May McAvoy, Warner Oland. 

La importancia de El cantor de Jazz reside en ser considerada por los profesionales la primera película sonora de la historia. Como ya sabemos el paso entre “el mal llamado cine mudo”  y el cine sonoro, no fue rápido ni homogéneo, muy por el contrario fue un periodo marcado por la  heterogeneidad. Esta película marca el tránsito a nivel oficial, estableciendo su fecha de estreno (6 de Octubre de 1927) como el inicio  del cambio. En realidad no podemos considerarla sonora, ya que en sus casi 90 minutos, solo podemos apreciar algunos sincronizados con el audio y únicamente los encontramos antes, después o entre los bloques musicales. Podemos afirmar que el 80% de la película es muda.
Esta película de 1927, está basada en la obra teatral de Broadway El joven cantor  de 1925 y cuenta la historia de Jackie, un niño amante del jazz, hijo de un rabino, cantor de sinagoga, allende ortodoxo judío.
La banda sonora está compuesta por melodías que incluyen fuentes como Tchaikovsky , música tradicional hebrea y baladas populares.  A grandes rasgos podemos decir que la música grabada con el sistema vitaphone marca los momentos de música diegética y el sistema de cine mudo marca la música extradiegética a esto hay que sumar algunos efectos sonoros. Además hay que añadir que los momentos de música diegética están formados por temas musicales que no pertenecen a la creación de Louis Silvers, creador de la música extradiegética.
La música, al igual que ocurre con casi todo el cine mudo, es en buena parte el hilo conductor de la historia. La banda sonora para la presentación y ambientación de la familia se basa en música religiosa judía. Al igual que el jazz ambientará la parte del “mundillo Broadway”. El término jazz nos lleva a debate ya que más bien podemos definirlo hoy en día como música ligera y me aventuraría a decir que  incluso en la época de estreno en algunas zonas de EEUU también sería considerada así, ya que no me imagino a los componentes de Creole Band de King Oliver con  Armstrong, Dodds y Dutrey que ya a mediados de los 20 se  acercaron  a la improvisación solística sobre acordes y no sobre melodías, considerando a estas baladas dentro del jazz.
Volviendo a la película, el padre de Jackie quiere delegar en él su puesto como rabino y cantor de sinagoga, ya que él sería la sexta generación en la familia en conservar la tradición. Tras enterarse por un vecino que su hijo es cantante en el Muller's bar-café (secuencia en la que nos encontraos con un desfase entre música diegética y extradiegética, ya que cuando comienza la música sinfónica el pianista sigue tocando) le da un ultimátum: o deja el jazz o deja de ser su hijo. Él decidió buscarse la vida, abandonó su casa con el  acertado  tema de Kol Nidrei que pasa de ser diegético (canto del tema en la sinagoga) a extradiegético, cuando nuestro protagonista entra de nuevo en su casa para  recuperar una foto de su madre.
 No volvemos a saber de él hasta encontrarnos con un ser extravagante y cuarentón (aunque se supone que solo han pasado algunos años) en el  Coffee Dan's en San Francisco. En esta secuencia nos encontramos con el primer fragmento de película sonora. La primera actuación musical de Jolson es Dirty Hands , Dirty Face. El tema es recibido con entusiasmo por el público. Y es en ese momento cuando dice  “Wait a minute, wait a minute. You ain't heard nothin' yet!”  que se convirtió en la primera frase hablada en la historia del cine. Después canta de manera muy ajustada con el audio Toot, Toot, Tootsie. También apreciamos algunos efectos sonoros con los aplausos del público, cuya imagen está acelerada. En esta secuencia conoce a Mary Dale, con la que iniciará una relación de amistad y será la responsable de su gran lanzamiento profesional. 
En  las siguientes secuencias vemos como el protagonista está ascendiendo en su carrera hasta llegar a tener los números más esperados por el público, cuando se dispone a viajar con su compañía en tren recibe una gran noticia, ya que participará en un espectáculo de  Broadway en Nueva York, en cuyo gueto estaba situada la casa de sus padres.
Esta representación virtual del cartel nos sitúa, en mi opinión,  en la secuencia más significativa de la película a varios niveles; a nivel dramático con el encuentro entrañable de madre e hijo (ella que siempre estuvo a favor de que su hijo cumpliese sus sueños y él que pensó tanto en ella durante todos esos años) y a nivel técnico por ser la secuencia sonora más explícita de la película. En ella vemos como en el bloque musical (algo forzado en mi opinión con el tema Blue Skies, de Irving Berlin) aparecen algunas frases improvisadas por parte del actor, también podemos apreciar como la actriz, Eugenie Besserer acostumbrada al cine mudo no está familiarizada con el cine hablado, ya que solo responde con algunos monosílabos, como si no fuese consciente que sus palabras iban a ser grabadas y sincronizadas a la imagen por el sistema vitaphone.
Cuando llega el padre, nos encontramos con el primer silencio cinematográfico en la historia del cine.  El padre no acepta que cante música popular en su casa y el hijo vuelve a marcharse.
Una noche antes del estreno en Broadway,  el padre de Jack enferma gravemente. Un amigo de la familia, Yudleson encuentra a Jack en el  ensayo, y le dice que al día siguiente es el día de la expiación y que debe cantar en la sinagoga ya que su padre está muy enfermo desde la visita de su hijo.  Le pide que elija entre el espectáculo y su  deber familiar  para cantar  Kol Nidrei  en el templo de Yom Kippur la noche siguiente. Ensayo general también sería al día siguiente. Jack se encuentra ante una gran disyuntiva.
Yudleson vuelve al día siguiente al ensayo con la madre de Jack para convencerlo de cuál es su deber. Jack está angustiado, dividido entre su noche de estreno y los  sentimientos por su padre, pero al final decide quedarse en el ensayo general y canta Mother of Mine. Su madre se nos muestra llena de lágrimas entendiendo que Jack ya no le pertenece si no que pertenece al mundo del espectáculo. Jack regresa a su casa después del ensayo. Cuando está a punto de acceder a cantar esta noche para su pueblo llegan Mary y el productor que amenaza a Jack diciendo que su carrera se arruinará si no se presenta en la noche de estreno. Al final la función de esa noche es cancelada y vemos a Jack cantando Kol Nidrei  en la sinagoga. Su padre escucha en su lecho de muerte a su hijo y antes de morir comenta que han recuperado a su hijo.
El espectáculo estrena con éxito el día siguiente. Jack canta la canción My Mammy  a su madre sentada entre el público y así termina la película.
Nos ha de quedar claro que este film no es la primera película sonora ( si es que la podemos considerar como tal). Sabemos que anteriormente a ésta, la Wagner realizó Don Juan con el mismo sistema vitaphone, y la única diferencia con el cine mudo, es que la música se hallaba grabada en un disco en lugar de ser tocada en directo.  El sonido no estaba adosado al film como ocurría a con el Phonofilm de Forest, que la Fox rechazó, aunque viendo el éxito de El cantor de jazz patentó también en el 27 en Movietone que fue el sistema generalizado a partir de ese momento para el cine sonoro.
No hace falta explicar (sobre todo por falta de espacio) el cambio tan importante y las consecuencias tan grandilocuentes que acarreó a todos los niveles dicho cambio. Nos detenemos brevemente en las musicales por ser las que más nos interesan: Las partituras, cue sheets, kinotecas y música en directo de la etapa del cine mudo quedaron totalmente relegadas a los departamentos musicales de las grandes productoras cinematográficas, debido en cierto modo a la monumental  repercusión económica en taquilla de esta película.

"El cantor de jazz", por Mª Isabel Mejía


Cuando Jackie (Al Jolson) entró a su casa le vinieron a su mente numerosos recuerdos. Al instante buscó a su madre, allí estaba, ella nunca había cambiado. La madre abrazó a su hijo efusivamente, nunca pensó que ese sueño se haría realidad. La ilusión de aquel instante les hizo olvidarse del cantor Rabino Rabinowitz (Warner Oland). De repente, la música de aquella orquesta desapareció, mientras Jackie se disponía a tocar el piano. La música del cantor de jazz y su voz sonora expresaban la alegría que tenía por haber vuelto a su casa. La madre que se encontraba a su lado sonreía sin poder articular demasiadas palabras.
Sin esperarlo, los espectadores se quedaron paralizados como los mismos personajes del film. No existía nada más que el silencio impactante que produjo la llegada de su padre Rabino, quien comenzó la discusión que colocaba a cada uno en puntos contrarios musicalmente. Una disputa entre dos cuestiones musicales; por un lado la música popular que se acercaba al estilo ragtime de los años veinte y por otro lado se encontraba la música litúrgica de los judíos.
Nos encontramos, sin duda cabe, ante el comienzo del cine sonoro, aunque con secciones del film, unas habladas y otras inmersas todavía en el cine mudo. Fue la primera película donde se utilizó el vitaphone que llevaría la música diegética y la extradiegética.  En ocasiones aparecen subtítulos en las secciones habladas, y en las secciones de cine mudo se presenta también ocasionalmente un texto con los diálogos de los personajes. Los diálogos en referencia al cine sonoro son escasos, un ejemplo de ello es el caso de la madre de Jackie (Sara Rabinowitz) protagonizado por Eugenie Besserer, quién a veces habla con monosílabos. En cuanto al  tratamiento narrativo de las escenas, es muy lineal.
Entre las diversas escenas que podemos disfrutar en esta película, la escena de a priori es la más representativa en todos los aspectos por haber. Esta representa el contexto en el cual nos encontramos en la historia de la música, cuando están surgiendo las nuevas músicas populares en una tradición musical perpetua. Pero sin duda, esta escena constituye el gran cambio que se produce en el cine y que será el principio de un nuevo camino para el mundo cinematográfico.

"El cantor de jazz", por Virginia León


     […Dentro de todo ser humano hay un espíritu que anhela expresarse, quizá esta canción de Jazz lastimera y afligida, sea después de todo, la expresión incomprendida de su llanto.]
     Con esta frase perteneciente al comienzo de la que sería considerada la primera película sonora, El cantor de Jazz, del año 1927, podemos hacer una crítica cinematográfica adentrándonos en el argumento desde el primer instante.
     Una historia fundamentada en lo que se puede conocer como cine de melodrama, con la participación de unos protagonistas principales que llegarán directamente a los sentimientos del espectador, siendo estos los tres miembros de una familia judía (padres e hijo).  
     El tema central será por decirlo de alguna manera, el problema que le puede surgir a una persona cuando decide ir en contra de sus costumbres o por el contrario, seguir los pasos que le han inculcado siempre sus padres como ejemplo.

Jakie Rabinowitz, quien viene a ser el protagonista principal, es un gran cantor que aprendió el oficio de manos de su padre, quien le enseñó desde pequeño las canciones de la religión judía con el fin de que fuera su sucesor. Pero a pesar de que conoce magníficamente el repertorio y luce una gran voz, él se decanta por cantar Jazz sabiendo que esto va en contra de sus antepasados.
     Al pronunciarse en contra de cantar en las celebraciones judías, es rechazado por su padre obligándole a abandonar su casa dejando atrás su vida y a su madre que nada más que se limita a llorar por su partida. Este será el comienzo de su nueva vida, como cantor de jazz, como siempre había deseado. Su gran voz hace que pronto obtenga un gran reconocimiento artístico que le llevará a ofrecer grandes espectáculos por diversas ciudades. Siendo entre espectáculo y espectáculo donde conozca a la que será su gran amor. 
 Pasan los años, y su padre se ve atrapado por una enfermedad en la que reluce su vejez y mal estado que ya le impide ejercer su profesión como cantor en las ceremonias religiosas. Jakie es informado de esta mala noticia justo en el momento en el que se encontraba preparando un gran espectáculo que le llevaría a la cima de su carrera artística como cantor de Jazz. Aquí será donde se plantee el problema central, se encontrará en el compromiso de elegir entre cantar en la celebración religiosa para ocupar el puesto de su padre que se encuentra en un estado grave, o por el contrario cantar en el que sería el mayor espectáculo de Jazz de su vida.
     Dejaré el final en el aire para que os animéis a ver la película, no es cuestión de estropear ilusiones.
     Pasando a niveles más técnicos, decir que nos encontramos en una película bajo la dirección de Alan Crosland, director de películas como The Flapper (1920), o Miami (1924). Está dirigida a todo tipo de público, aunque quizás por ser mayormente muda, no sería fácil de entender para niños o adultos menos cualificados.
     El guión se muestra bien planificado, a pesar de que toda la película en general muestre los “errores” típicos del cine de la época, ya que como todos sabemos no contaba aún con muchos avances de nivel técnico ni artístico. Los actores ejercen bien su papel aún mostrándose extraños en el ámbito de lo sonoro, acostumbrados a que su voz no fuera oída por el espectador. Los movimientos de cámara son buenos contando con el avance del momento, pero si que hay que destacar algunos que pueden  parecer bruscos en la pantalla.  Y el vestuario no tiene nada que no sea lo necesario para el trascurso de la historia, se puede decir que es el apropiado.
     Con respecto a la música, tema de nuestro mayor interés, nos encontramos con una música cinematográfica que ya va mostrando los avances y la importancia que va adquiriendo esta dentro del cine. Vemos como continuamente aparece música de fondo acompañando al silencio de los actores, pero ya podemos apreciar esos pequeños momentos de disfrute sonoro, que hacen que esta película se declare como la primera película sonora, y esta importancia venga nada más y nada menos que de manos de la música. Una película en la que la música adquiere casi la mayor importancia, para empezar hasta el título es procedente de algo musical. Música de fondo, espectáculos musicales, protagonistas músicos... En definitiva y para orgullo de los músicos, la música como principal culpable de lo que sería el cine sonoro.
     Como conclusión y para finalizar la valoración sobre esta película, decir que ha sido toda una grata experiencia el poder disfrutar de los comienzos de todo este inmenso mundo del cine, que nos muestra cada vez más la gran capacidad de extensión de valores científicos, artísticos y personales que nos puede transmitir. Es cierto que al principio al ver que es una película escasa en sonidos, se creía que sería aburrida viéndola ahora en los tiempos de nuevas tecnologías en los que nos encontramos, pero sinceramente, creo que es una película que se aparta de lo aburrido  e incluso motiva aún más a ser amena el hecho de que sea algo tan antiguo y fuera de lo que acostumbramos a tener a nuestro alcance.
     Seguro que os gustará, no todo lo moderno es lo bueno. Como dice el refrán: “¡Una imagen vale más que mil palabras!”.

lunes, 14 de octubre de 2013

Bienvenido/a a nuestro Blog

Aquí comienza su andadura este blog en el que intentaremos explicar y analizar aquello que nos transmite el cine y, por supuesto, su música. "Tócala otra vez, Sam" forma parte de las actividades prácticas de la materia "Historia de la Música en el Cine" del Grado en Historia y Ciencias de la Música. Desde este momento, todos los alumnos de la asignatura estáis invitados a publicar por este medio vuestros escritos y reflexiones en torno a la música cinematográfica. "Creo que este el es el principio de una gran amistad..." ¿Nos leemos?